La oficina

Evolución del estudio de arquitectura

Los cimientos y el comienzo del estudio propio se remontan a la época de estudiante. En otoño de 1996 fundé, junto con un socio, el estudio de planificación Baustein.

Ya entonces estaba la idea de que, como arquitectos, formamos parte de un equipo compuesto por la propiedad, el equipo de usuarios, los proyectistas especializados y los asesores y, sobre todo, también por las empresas constructoras y los oficios. Por un lado nos entendemos como parte de ese equipo, con el mismo objetivo de proyecto. Por otro, asumimos conscientemente la posición coordinadora.

Desde 2001 el estudio propio existe como baustein planungsbüro, centrado en edificios públicos y en edificios para promotores públicos. Con esta manera de entender el trabajo siempre resultó fácil establecer una colaboración estrecha con los órganos técnicos de asociaciones, instituciones eclesiásticas y promotores públicos.

Una amplia formación continua y puestos de responsabilidad en distintos estudios de arquitectura entre 2006 y 2025 han generado un rico bagaje profesional y personal. Y con ello, respeto por el trabajo de las compañeras y los compañeros de profesión y humildad ante el buen oficio.

Desde octubre de 2026 me dedico de nuevo exclusivamente al estudio propio. Como en los primeros días, sigo un enfoque marcadamente integrador en el trabajo de proyecto y, con ello, una comunicación clara y transparente.

De mi trayectoria anterior conservo numerosos contactos con estudios de arquitectura y de ingeniería especializada. Y sigue intacta la misma pasión del primer día.

Métodos de trabajo

Un camino colaborativo e integrador es el principio del trabajo: solo juntos llegamos a la meta.
Para ello son esenciales los intercambios periódicos, digitales por supuesto, pero siempre también en persona.

Más allá de las herramientas digitales, que doy por descontadas, me importa «comprender» el objeto a lo largo de todas las fases del proyecto.
Por eso construyo maquetas de trabajo y maquetas, y esbozo y dibujo a mano.

En la visita al solar y más tarde en el seguimiento de la obra siempre son importantes dos momentos: recorrerla con calma y concentración, y reconocer la situación. Pero igualmente el intercambio in situ: el trato directo con los equipos de la propiedad y de los usuarios, y con las y los profesionales del oficio.